Perpetua

Porque no es extraño que reaparezcas eventualmente. Ponderosa y con un aire arrogante, falaz y distante. Sigues evitándome, esquivándome, ignorándome. Y es que nuestra guerra es declarada, ambos tenemos claro nuestro latente y constante bando impuesto en esta inútil lucha por evitar cruzarnos entre dos. La pelea que mantiene la conciencia mutua compartida y dividida.


Se que aún lo recuerdas, que tu mente no lo borra, que en tu interior aun me sientes y tus labios te traicionan al llamarme. Se que por las noches aun me esperas entre sueños. Qué tus manos aun me sienten, enredadas a mis dedos y que cada espacio de tu mente insiste en recordarme. Qué tus suspiros aún me pertenecen y tus enojos aún desean que yo los corresponda.


Se también que dedicas a mi olfato tu aroma, que aquel perfume de antaño que tanto me embriagaba lo sigues usando a contraviento hacia mí. Y que sabes que tus tácticas funcionan y que flaqueo en mí y que mis fuerzas me traicionan y mis ansias me delatan y que también deseo que estemos una vez más como el tributo que los recuerdos nos rinden y que el mundo se derrita y que las distancias pierdan significado.


Porque los mares se embravecen con furia y gran intensidad cada que tus pensamientos me evocan y que los volcanes llegan al punto de erupción donde los anhelos de mi corazón causan los estallidos que borbotean a raudales por cada emoción que honran con su explosión. Porque la naturaleza en su violencia y esencia comprende que somos uno mismo.


¿Cómo es que tú y yo no lo podemos entender? Somos dos supernovas que surfean entre las distancias inconmensurables del infinito universo que perpetuamente se persiguen y repelen, que buscan encontrarse, pero no permiten que se acerquen entre sí. Y como la luna con el sol en el firmamento nos mantenemos separados apropiadamente con las ganas apagadas en las sombras inertes que generamos con la luz de las sensaciones que refulgen de nuestras entrañas.


Y sé qué cuando leas esto volverás a sentir que tus brazos me extrañan y que tus piernas buscarán la dirección hacia mí, que tu corazón intentará volar hacia la calidez de lo que un día llamamos hogar. Pero tengo la certeza y veracidad de que sin importar la intensidad de lo que nos une, nos repelemos con equitativa igualdad. Y me romperé una vez más, pero ahora ya se armarme y me quebrarás nuevamente, pero aquel rompecabezas que dejas, he aprendido a descifrar.


Perpetua será la lucha y mucha la espera… aunque el resultado, tú y yo ya lo esperamos. Perpetua te amo, perpetua te dejo.

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