Devastación.

Y estoy aquí una vez más, tontamente había pensado que te habías ido de mí. Solo bastó recordar tu mirada para entender que has destruido mi interior.

Y estoy aquí, otra vez. Pensando absurdamente que soy más fuerte de lo que creía, engañando a mi mente; aunque yo se bien que no la engaño.

Tu estúpido recuerdo, tu nefasto aroma viene a mí una vez más. Y pensar que yo creía haber sanado; y me equivoque, una vez más. Y tropiezo, me desplomo inevitablemente hacía el interminable infinito de incertidumbre.

Y de nuevo aquí, validando una vez más las razones que me trago de porque no puedo ser amado. De porque estuvo bien que te fueras, de porque no luche por ti.

Y aquí estoy de nuevo, fastidiado de recorrer el mismo camino; de tropezar de la misma manera.

Pero, aunque estoy aquí otra vez, entiendo que no soy el mismo. Comprendo que he crecido, que he entendido que no importa que no estés aquí una vez más.

Comprendiendo que ya no estabas de hace mucho atrás. Entendiendo que solo soy yo recordando lo que un día creí tener; pensando en lo que creí que tú eras, pero comprendiendo que no lo eres realmente. Razonando que realmente no te tenía, pero, que realmente tú jamás me tuviste.

Entendiendo que las falsas caricias y las mentiras que tu lengua articulaba solo eran eso, palabras que quedan en el tiempo; que se desvanecen con el paso de los años.

Y me quemo, pero no por ti; me quemo porque entiendo que no me he cuidado.

Y me asfixio, pero no es tu recuerdo, es porque comprendo que no me he dado mi lugar.

Y me enojo y me desgarro, luchando por comprender que ya no eres lo que necesito. Qué realmente yo soy lo que necesito para mí. Qué no soy yo por ti, pero tú sí fuiste por mí.

Y recuerdo tus palabras finales, y las utilizo de navajas que desgarran lo que una vez fuiste. Comprendiendo que las ideas que tengo sobre ti solo eran yo mismo percibiéndote desde mi amor.

Y las destrozo y comienzo a derrumbar lo que un día fuiste para mí. Y comprendo que finalmente solo fuiste un escalón, eras necesariamente una obligación para entender quién he sido, quien soy y lo que quiero ser.

Y comprendo que me derruiste y asimilo que me destruiste y proceso mi dolor; asimilando la funesta realidad de mi yo actual, pero atisbando a lo lejos lo magnifico que seré.

Y llegando a la conclusión de que no te necesito, que no quiero que estés, que prefiero que desaparezcas y que sigas tu camino y que olvides que un día fui y estuve para ti. No lo malentiendas, no te odio; no podría. Solo entiende que sé que soy mejor persona cuando tú no estás.

Y te deseo buena vida y espero que seas feliz y que olvides que alguna vez estuve; porque ya no quiero estar. Y que dejes atrás lo que fui, aunque estoy convencido que no lo llevas contigo; porque eso que fui ya no lo soy y el amor que te tuve se ha terminado y el deseo de sentirte en mí, ya no existe más.

Porque deseo que te marches y que sigas tu camino y que olvides donde vivo y donde me encuentro. Que continues sin mirar atrás, para que me dejes volar y crecer y dejar de ser lo que realmente no merezco ser, y convertirme por fin en lo que tanto he esperado para mí, sabiendo que puedo serlo, pero frenándolo para esperarte. Pero no más.

Y me marcho, deseándote lo mejor, esperando no me recuerdes, deseando que jamás me necesites. Porque ya no quiero esperarte, ni pretendo buscarte. Solo quiero sonreír, una vez más.

Y comprendo que no me cuide, pero lo haré.

Y entiendo que me desgarre, pero me repararé.

Y pretendo resurgir, levantarme y continuar; cómo muchas otras veces lo hice ya, pero esperando realmente disfrutarlo. Porque sé que puedo, y lo lograré.

Y hoy, te digo adiós, adiós por siempre antiguo amor; continua tu camino, que yo me ocupo del mío y déjame por fin ser feliz.

Y me devastaste, pero al final ¿qué edificio puede ser nuevo si no es antes devastado?

No, no me voy a morir, solo porque tú no estés aquí. Revivo, me fortalezco y continuo. Aunque duela, aunque sangre, aunque crea no poder… Se que al final lo lograré.

Deja un comentario